Monday, May 16, 2022

Golor a cadavre

 

Demientres la seronda de 1995 atopábame en Bosnia, y, anque nun cayía direutamente na mio responsabilidá, allá una vegada acompañé a una de les unidaes de nueso pa dar seguridá a la policía encarregada d’allevantar un cadávre descubiertu nuna zona alloñada de la nuesa área de responsabilidá. Interesaba conocer el tarrén, daqué que sí entraba nes mio competencies.

A midida que mos averábemos al puntu au reposaben los restos el golor diba en amontando. Penetraba pelos nuesos furos nasales de forma imparable, picante, potente, cheirientu. Paecía invitanos a alloñanos d’ellí, y ello ye que namái’l sentíu del deber mos caltenía tres el paisanu conocedor del llugar exactu, hasta llegar xunto a lo que quedaba d’aquel probe desgraciáu, tres ser pastu d’estremaos carroñeros, de pelu y pluma.

Años depués supe que en la universidad de Lovaina habían hecho un estudio y descubierto que los cadáveres humanos desprenden hasta cuatrocientas y pico substancias volátiles, más que ningún mamífero, y es la cadaverina, que suele tener forma líquida, la más olorosa y desagradable de todas ellas. Es la principal responsable de que, instintivamente nos alejemos de los cadáveres y, al tiempo, la señal de llamada de los carroñeros. Ye lo que hay.

No formando parte del Congreso de diputados, ni tampoco invitado a sus sesiones, me quedo con la incertidumbre sobre el olor de nuestra cámara, es decir, que no sé si huele a cadáver; aunque otros signos visuales me alertan de que puede que alguien esté entrando en un periodo de descomposición orgánica, aunque no sea aún consciente de la situación, o, aún peor, no quiera darse por enterado.

Observo que los congéneres de nuestro presidente parecen tomar distancia, política se sobreentiende puesto que no dudo que se ducha todos los días, y, por otra parte, los carroñeros de nuestra clase política, léase aquí independentistas y ultraizquierdistas de toda laya, o aquellos interesados en la erosión, ya que no alcanzan para destrucción, del estado, parecen lanzarse sobre la agotada figura del doctor Sánchez como si hubiesen detectado la llamada de la cadaverina. Es una situación que ya experimentó el señor Casado de forma súbita y casi relampagueante; es el viejo “de árbol caído todos hacen leña” que una y otra vez se repite en el mundo de la política, en la que siempre hubo devoradores de carroña.

Sánchez parece convertirse en una carga para algunos y podremos medir la intensidad del mal olor en los próximos días con las esporádicas, mínimas, apariciones de nuestro presidente en la campaña para las andaluzas, en las que es más que dudoso que el pretendiente socialista, señor Espadas, tenga interés en verse asociado a alguien que trae olor a cadáver, y poco valor añadido puede aportar a su campaña.

Raúl Suevos

A 13 de mayo de 2022

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